Ellas.
Como una persona más, se unieron a mi camino y comenzaron a caminar a mi lado, dándome sus manos y un espacio. Compartiendo sus cosas con las mías. Compartiendo sus vidas con la mía. Consejos ante problemas. Sonrisas ante lágrimas. Apoyo frente al llanto. Miradas cómplices. Nuevos códigos, nuevos momentos. Charlas hasta altas horas de la noche. Risas continuas sobre cosas tontas e insignificantes, pero que con ellas, tienen un sentido.
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